Baños turcos, para relajarte y Purificarte
Martes, 16 Septiembre 
El pueblo turco, en su momento, heredó de los hijos de Capitolina uno de sus hábitos más relajantes: los baños. Casi dos milenios más tarde, vuelven a estar de moda…
El baño turco ha llegado a nuestros días vendido más como terapia de relajación y purificación espiritual que como hábito higiénico. Los pueblos que habitaron en la península de Anatolia (actual Turquía) tras la caída del Imperio Romano de Oriente conservaron la costumbre de los baños como espacio de reunión social. Alrededor de esta actividad, una tradición ancestral convierte en ceremoniosos muchos de los pequeños actos que se dan lugar allí.
Todo empieza en la recepción. En esta sala, llamada “camekan”, deberemos quitarnos la ropa y preparar los utensilios para el baño. Abonamos el importe (normalmente el pago es previo) y dejamos nuestro cuerpo cubierto con el “pestemal”. Esta tradicional tela de colores vivos nos acompañará, junto a unas zapatillas especiales, durante nuestra estancia.
Una vez listos, pasaremos al “hararet”. En esta sala grande y calurosa, decorada de mármol, podremos bañarnos con jabón, tomar un masaje y limpiarnos con el tradicional “kese”. Este guante aprovecha la obertura de los poros por efecto del calor para darnos más de una sorpresa a los que nos creíamos “puros de piel”.
